SOBRE EL REINO DE DIOS

5.2 EL REINO DE DIOS NO HA SIDO ESTABLECIDO TODAVÍA
Hay una idea ampliamente difundida de que el reino de Dios ya está en plena existencia, compuesto por los actuales creyentes (‘la iglesia’). Sin embargo, no puede haber duda de que en el presente no podemos estar plenamente en el reino, en vista de que Cristo aún no ha regresado a establecerlo.
Debería ser obvio, por lo que hemos estudiado hasta ahora, “que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios” (1 Co. 15:50). Nuestra herencia es nuestra salvación la cual será revelada “en el tiempo postrero” (1P. 1:4,5). Somos “herederos del reino que ha prometido a los que le aman” (Santiago 2:5), en vista de que el bautismo nos hace herederos de las promesas que fueron hechas a Abraham, las cuales comprenden el evangelio básico del reino (Mt. 4:23; Ga. 3:8,27-29). Por lo tanto, es común encontrar promesas acerca de heredar el reino al regreso de Cristo, cuando se cumplirán las promesas que fueron hechas a Abraham (Mt. 25:34; 1 Co. 6:9,10; 15:50; Ga. 5:21; Ef. 5:5). El uso mismo de este lenguaje de herencia futura muestra que los creyentes no poseen actualmente el reino.
Jesús contó una parábola para corregir a aquellos que pensaban “que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano. para recibir un reino y volver”. Entretanto dejó a sus siervos con ciertas responsabilidades. “Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos”, y los juzgó (Lc. 19:11-27).
El noble representa a Cristo quien se fue al “país lejano” del cielo a recibir el reino, con el cual regresa al tiempo del juicio, es decir, su segunda venida. Por lo tanto, es imposible que los “siervos” posean el reino en el presente, mientras dura la ausencia de su Señor.
Lo siguiente proporciona prueba adicional de esto :
– “Mi reino no es de este mundo [esta era]”, declaró Jesús claramente (Jn. 18:36). Sin embargo, incluso en aquel tiempo pudo decir: “Yo soy rey” (Juan 18:37), mostrando que la ‘realeza’ actual de Cristo no significa que su reino ya esté establecido. Incluso a los fieles del primer siglo se les describe como esperando “el reino de Dios” (Mr. 15:43) .
– Cristo dijo a sus discípulos que él nunca volverìa a beber vino sino “hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” (Mt. 26:29). Esto implica claramente que el reino había de ser en el futuro, tal como la gente entendió la predicación de Cristo acerca del “evangelio [es decir, proclamaciòn anticipada] del reino de Dios” (Lc. 8:1). “Bienaventurado el que coma pan [en el futuro] en el reino de Dios”, fue el comentario de ellos (Lc. 14:15).
– Lucas 22:29,30 continúa este tema: “Yo, pues os asigno un reino… para que comáìs y bebáìs a mi mesa en mi reino”.
– Jesùs explicó las señales que anunciarían su segunda venida, y concluyó con el comentario: “Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios” (Lc. 21:31). Esto es absurdo si el reino ya estuviera en existencia antes de la segunda venida.
– “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hch. 14:22). Con razón cada sufrido creyente ora vehementemente para que venga el reino (Mt. 6:10).
– Dios “os llamó a su reino” (1 Ts.2:12); en respuesta, debemos buscar la entrada a ese reino llevando ahora una vida espiritual (Mt. 6:33).
¿ESTÁ EL REINO DE DIOS DENTRO DE USTEDES?
Apesar de todo este considerable énfasis, muchos ‘cristianos’ convencionales prefieren basar en un solo pasaje su creencia de que el reino existe actualmente en el corazón de los creyentes: “El reino de Dios está entre vosotros” (Lc. 17:21). El contexto muestra que Jesús estaba hablando a los fariseos (v. 20); por lo tanto, el “vosotros” se refiere a ellos. Ciertamente ellos no eran creyentes cristianos –el reino de Dios no estaba establecido en sus corazones.
Los judíos hacían ostentación pública del celo con que buscaban al Mesìas. En este pasaje, la frase “el reino de Dios” parece ser un título del Mesías, en vista de que él ha de ser el rey del reino. De modo que cuando Jesús entró en Jerusalén, el pueblo gritaba: “¡Bendito el que viene [el Mesías] en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene!” (Mr. 11:9,10). Esto hace un paralelo entre el Mesías y “el reino”. Asì Juan el Bautista predicó que “el reino de los cielos se ha acercado. Pues este es [Jesús] aquel de quien habló el profeta Isaías” (Mateo 3:2,3). En nuestro pasaje de Lucas 17:20-24, Jesús contestó su pregunta acerca de “cuándo había de venir el reino de Dios”, hablándoles de la venida del “Hijo del Hombre”.
El punto de vista de Cristo era que los judíos estaban haciendo tanta ostentación de que estaban a la espera de la venida del Mesías, esperando que él se revelara en poder, que no llegaron a darse cuenta de que el Mesías -“el reino de Dios” –ya estaba entre ellos en la humilde persona de Jesús. Por eso les advirtió: “El reino de Dios [el Mesías] no vendrá con advertencia… he aquí el reino de Dios está entre vosotros” (Lc. 17:20, 21).
http://www.biblebasicsonline.com/spanish/05/0502.html

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Autor: Estudiantes de la Bíblia

Evangelista Monoteista en Valencia. España.

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